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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Un año después.

El 19 de septiembre de 2017 vivimos una experiencia que nos cimbró y nos marcó a todos nosotros. Estando lejos o cerca de donde sucedieron los peores acontecimientos derivados del temblor, todos nos volvimos uno solo y nos dedicamos a ayudar, a compartir información, a buscar qué podíamos donar para la gente, a prestar maquinaria, a poner el inventario de la tienda a disposición de los rescatistas, a investigar lo que estaba pasando y cómo poner nuestro granito de arena para aminorar los daños.

Es increíble cómo las desgracias nos unen, pero más increíble aún que las cosas de esa magnitud se nos olviden a veces. Todos estábamos sumamente orgullosos y sorprendidos de la manera de responder, de unión, de respeto... no había colores, no había discordias, no había ningún tipo de mala vibra durante esos días. Por qué tenemos que esperar a que ocurra una tragedia? Por qué no percatarnos de que no necesitamos los malos momentos para demostrar nuestra capacidad como sociedad, como humanidad, como mexicanos, como buenas personas? 

Claro que después de que las cosas se medio calmaron un poco volvieron a pasar situaciones que te hacen de repente odiar a la humanidad y preguntarte qué madres tiene cierta gente en la cabeza, pero no es la idea ahondar en eso... lo que hoy quisiera compartir es simplemente, la dicha y emoción que sentí días después al ver el grado de solidaridad de gente desconocida que tendieron su mano, abieron las puertas de sus casas, abrieron sus redes para ayudar a quienes no podían comunicarse con sus familiares, repartieron comida, se quedaron sin dormir con tal de ayudar y sacar de los escombros a las personas, cómo un simple gesto (el puño en alto) significó tanto durante y después del suceso... somos un país con un chingo de cosas lindas, pero una de las que más me enorgullezco es de la gente que forma parte de él. Somos personas solidarias, alegres, amables, con ganas de ayudar... y eso es lo que debemos tener presente siempre. Eso es lo que debemos resaltar como parte de nuestras raíces. Insisto aunque me digan soñadora, que los buenos somos más.

Despuesito de las elecciones encontré un post en Instagram que compartí, y que realmente me recordó la magnitud de las cosas heroicas que sucedieron, y espero quede grabado y lo recordemos más veces de las que debemos: "Cuando ya sepas quién ganó, voltea a ver a tu compa de al lado y recuerda que hace 10 meses él te hubiera sacado de los escombros sin pensarlo. No eres PRI, no eres PAN, no eres Morena, no eres Bronco; eres México".

¡SOMOS MÉXICO! Y somos chingones.

Nos leemos pronto :)


Crédito de la imagen: @Gusgux

lunes, 23 de julio de 2018

Recordando el por qué.


Hace muchos años no era una persona que le gustara ejercitarse. No había una razón en específico, sencillamente no me gustaba. La idea del gimnasio me parecía de hueva y aunque sabía que hay que cuidarse para vivir muchos años y vivir bien, pues realmente me hacía loca al respecto. Hace ya bastantes años, un buen día me dio un dolor de cabeza impresionante de manera inesperada. Mal plan, en serio. Pensé que iba a desmayarme del dolor, de verdad no hay forma de poderlo describir, pero tan mal me puse que obvio acabé en el doctor. Me hizo estudios y luego de un buen rato me dijo que mi presión estaba por los cielos. Que estaba súper raro que no hubiera tenido síntomas previos y luego me echó el rollo que nos echan a todos: que hay que cuidarse, que el estilo de vida hay que cambiarlo, etc., etc. Además tenía problemas con mi insulina y su producción, en fin! Una monada. Acabé con un endocrinólogo maravilloso que durante muchos años me trató, me mandó con una nutrióloga en donde aprendí la maravilla y a la vez horrible existencia de las dietas cetogénicas, y luego de muchos años todo se controló.

Después de eso decidí por cuenta propia que tenía que hacer un cambio en mis hábitos y en mi forma de vivir, y es real que un buen día agarré el teléfono, hice cita con quien fue mi nutrióloga por muchos años y me llevó por el camino que quise, y lo más importante: igual agarré mi teléfono, bajé una aplicación que se llamaba “From Potato Couch to 5K” (es real, así se llamaba) y así fue como ese día empecé a correr. Mucha gente me pregunta cómo inicié y no me creen cuando les cuento mi historia, pero de verdad fue así. Seguía cada día las indicaciones y empecé a agarrarle gusto  a la aplicación, porque además como que te echaba porras y te motivaba a que siguieras con los demás días. Para quienes conocen Veracruz, sabrán que tenemos un Boulevard muy grande en donde la gente corre, anda en bici, patina, en fin. Bueno, en ese tiempo yo no me iba a hacer mi ejercicio al bule. Sentía que no era merecedora de correr ahí, que en ese lugar solo lo hacían quienes sabían, los que corrían carreras, los que no se cansaban como me pasaba a mí, y entonces lo que hacía era correr alrededor del parque que había por mi casa. Esto, es real. Además que también me daba pena también correr ahí, con todo mundo viendo que no aguantaba ni treinta segundos trotando. Pasó el tiempo y empecé a inscribirme a carreras de 5K. Eran carreras que hacía en más de 45 minutos obvio, porque no tenía condición y estaba empezando apenas a entender lo que pasaba en mi cuerpo. Pero yo era muy feliz cuando cruzaba una línea de meta. Cuando recibía una medalla. Eran apapachos que sentía yo solita me daba por un logro realizado.

Varios años después, una amiga me invitó a formar parte del grupo de corredores del que ella era inetgrante. Y me emocionó la idea de formar parte de algo así. Y formé parte de ese Club varios años. Logré cosas que mi Yo temeroso de correr en el Bule jamás imaginó ni en sus sueños más locos hacer: correr una carrera de 10 Kilómetros, correr en ciudades distintas con alturas diferentes distancias similares y lograr completar dos medios maratones. Difícil? Mucho. Hasta el día de hoy. Satisfactorio? No hay palabras para describirlo.

Actualmente correr se volvió parte de mi vida (no, no es Liverpool). Tanto, que tengo un tatuaje que lo demuestra. Ponerme los tenis y empezar a correr me desconecta de todo y me centra en lo importante: yo misma. Personalmente puedo decirte que sí, es muy complicado iniciar pero una vez que lo haces, ya no te detienes. Ya no puedes. Cuando te das cuenta lo que compras es ropa de ejercicio, tenis, relojes, viseras, geles, electrolitos y buscas retos, como en mi caso fue aventurarme a hacer Trails a pesar de mi nula coordinación y mi pavor a lastimarme. Pero lo he logrado a pesar de ser algo diferente a lo que normalmente estoy acostumbrada. Además que decidí complementar esa actividad con otros tipos de ejercicio que finalmente me ayudan a tener una mejor calidad de vida, aunque hay días que pesa, y que no quieres, y que piensas que no puedes. Solo es cosa de recordar el por qué iniciaste y la sensación que tienes cuando lo estás haciendo para no claudicar. Además que es algo que me ayudó a conocer a quien hoy está a mi lado, que me inspira, me motiva y me ayuda a pelear con esa voz dentro de mí que de repente aparecer para decirme “no vas a poder” y que me ha ayudado a llegar a niveles que no pensé pudiera lograr.

De esto se trata. De no desistir. De creer que eres capaz de cualquier cosa. De desechar el “No puedo” o el “para qué si no va a servir”. Es bien complicado. Pero se puede. Y yo soy una prueba de ello.

Pero... sí, de repente me lo debo recordar, porque es fácil que se olvide. Y esta vez, decidí plasmarlo, para acordarme de eso las veces necesarias y no volver a hacerme la desentendida ante este tema. Lo que inició como algo para ayudar a la salud se convirtió en un gusto, con sus altibajos, pero que no cambio por nada.

Nos leemos pronto.

Keep Running


jueves, 11 de enero de 2018

Dos Mil Dieciocho

Nuevo año. Nuevos ciclos. Nuevos momentos. Nuevas sorpresas.

Los cambios de año emocionan a muchos, asustan a otros pocos, les da igual a algunos. En mi caso particular, cada determinado tiempo se resume en trabajo excesivo que hace que no disfrute tanto la época... pero fuera de eso, me emociona ese cambio. Y creo que a la mayoría de la gente le pasa igual porque se siente en el ambiente. Las personas andan emocionadas, amables, ilusionadas, repartiendo amor y buenos deseos a diestra y siniestra... no sé. Es una época bonita que debería extenderse a más tiempo en cuanto a sentir. Porque no hay que esperar un "año nuevo" para sentirse de esa forma, para sentirnos decididos a hacer un cambio, para arriesgarnos a dar ese paso que da miedo, para hacer algo nuevo, para probar la capacidad de asombro o definir propósitos con cosas que tengas ganas de hacer, para elegir ponerte tú como prioridad... en fin! la lista es infinita.

¿Mi 2018? Bastante diferente a otros inicios de año, definitivamente. Y es algo lo cual agradezco, lo cual me emociona y me hace comprobar de nuevo que la vida puede sorprenderte de manera impresionante cuando menos lo esperas. Porque  cuando el destino te sorprenda con cosas lindas, pues hay que disfrutarlas! Y cuando se le ocurra sorprendernos con detalles no tan gratos... nos toca aprender de ellos para seguir andando sin tanto tropezón. 

Si tu 2018 no empezó como querías, tampoco le sufras. No es obligatorio buscar cambiarlo YA. Es sencillamente, buscar la forma de hacer que todo coincida tal y como quieres aunque te tardes un poquito.

La recomendación? Hagan su "Thankful Jar". Por si no saben lo que es, yo hace algunos años lo intenté y la verdad está padre: cada vez que me pasaba algo bonito, algo importante, algo que hizo mi día, algo inesperado, lo escribía en un papel y lo guardaba en una latita o cualquier tipo de depósito (si quieren pueden hacerlo hasta en cajita) la cual es la que tiene ese nombre, Thankful Jar. Cuando acabe el año, como tradición o como ritual o como ustedes decidan, abren la latita y recuerden y lean todo lo que les pasó durante el año. De verdad se siente bonito y luego te acuerdas de cosas que ya tu cabecita tenía archivadas muy muy en el fondo. 

El propósito? Sentir fuegos artificiales todos y cada uno de los días que conforman este año. 

Nos leemos pronto ;)


viernes, 11 de noviembre de 2016

Decisión



Decidir. Es una palabra fuerte. Según la Real Academia de la Lengua Española, el significado de "decisión" es: 1. Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa y también 2. Firmeza de carácter. Y es que para decidir algo realmente se necesita carácter y un trabajo bien fuerte de tu mente y de tu persona para elegir finalmente qué es lo mejor para ti, aunque en el momento no lo parezca o tus sentimientos te dicen que vas por el camino errado.

Es muy difícil tomar una decisión. Muchos te dirán que "hagas una lista de los pros y contras y por ahí te vas", pero hasta eso es en ocasiones complicado. Nada es negro o blanco. Nuestra vida es una completa gama de colores y tonalidades e intensidades que te hace incluso más complejo saber qué está bien o qué está mal. ¿Según tú? ¿Según la gente? ¿Según tu corazón? ¿Según tu cabeza? ¿Según tu experiencia? ¿Según la experiencia de alguien más? Porque seamos realistas, a pesar de que te digan que al final debes de ver por ti... lo que escuchas, ves, sientes y sucede alrededor tuyo influye, nos guste o no. 

No sé si les ocurra a ustedes, pero casi siempre cuando termino decidiendo algo pienso que no estoy haciendo lo correcto. Cuando pasa el tiempo resulta que sí, que lo que hice no estaba tan mal como yo lo había imaginado pero aún así, el proceso "durante" es algo difícil. Tener que lidiar contigo mismo pensando si hiciste bien o realmente la regaste son momentos súper complejos en donde se ponen a prueba muchas cosas, sobre todo, el temple de no echarte para atrás y decir que siempre no, cuando ya habías determinado actuar de cierta forma por algo. Y no hablo de decisiones tomadas a la ligera, eh? No de esas que tomas enojado, triste o demasiado feliz. Sino de las que te toman tiempo, que cuesta asimilar y tienen que pasar varios días para darte cuenta de que acertaste. O quizá no. Y solo queda aprender, apapacharte (porque seguro se va a necesitar) y seguir caminando, siempre con la cabeza arriba :)

Nos leemos pronto, espero! Prometo no dejar tan abandonado este espacio... ustedes tampoco! ;)


miércoles, 11 de mayo de 2016

Y decidiste irte un 11 de mayo...

Te acuerdas cuando llegaste a casa? Tenías aproximadamente tres semanas de haber nacido. Eras una miniatura que cabía perfecto en la palma de mi mano, que apenas podía sostenerse. No sabía ni qué hacer, ni cómo tratarte... pero empezamos por lo básico: comprar una licuadora pequeña para ti, croquetas pequeñitas, leche y miel Karo para hacerte tus papillas y empezar a darte de comer. No tenía aún nombre para ti, pero (con el corazón de repostera y tragona que siempre he tenido) decidí llamarte "Muffin". Éramos poquitos quienes decíamos tu nombre correcto, porque hasta el veterinario te puso en tu ficha que te llamabas "Moffi". Me dio pena corregirlo, y finalmente, lo medio pronunciaba como era, no?



Te tenía en mi cuarto durmiendo, conseguí una almohadita para que descansaras ahí y también conseguí un reloj para poner debajo. Me habían dicho que simulaba los latidos de tu mami y que eso te ayudaría a dormir más tranquilo, porque tenías pesadillas. Aullabas muy despacito, pero dormidito. Te acariciaba la cabecita y te tranquilizabas, hasta que con el reloj dejaste de soñar feo. Dejé de salir en las noches para quedarme contigo, a cuidarte y a acompañarte para que durmieras bien. Te enseñé como pude a que fueras al baño en el baño (al menos así mi cuarto permanecería no tan sucio, según yo) y aprendiste perfecto. Cada que querías ir al baño, te dirigías al baño y tenías un lugarcito para eso. Creciste muy rápido. Mi hermano me había dicho que eras miniatura, pero creo que no era exactamente así. No eras un gigantón, pero tu tamañote hacía que me riera cuando decía que eras un "schnauzer mini, no tan mini". Te volviste travieso. Juguetón, mejor dicho. Algunos de mis zapatos no se salvaron, un par de libros tienen tus colmillos enterrados a manera de recuerdo, y fue cuando te enseñamos que había un jardín muy grande y una casita para que te resguardaras en el primer piso. El cambio fue extraño, pero te gustó.



Los años fueron pasando y de verdad, parecía que no había pasado mucho tiempo desde esa vez que te llevaron a casa en una cajita de zapatos, la cual se veía inmensa comparada contigo. Recuerdas también el osazo que me hiciste pasar cuando te disfracé de bombero? Ok, creo que la que te hizo hacer el oso fui yo al ponerte una camisola roja y un sombrero negro, pero era una buena causa! Te lo expliqué, era un "desfile de modas" para disfrazar a las mascotas y juntar dinero para el albergue. Llegué feliz contigo, disfrazado, aceptaste a regañadientes tu sombrero de bombero... y cuando pensé que todo estaría bien, al ponerte en la pasarela para desfilar, decidiste que era el momento perfecto para tomar una siesta. Sí, te echaste y no hubo poder humano que te hiciera caminar. "Su truco es saberse hacer el dormido de repente", le explicaba a la gente. No se convencieron, pero al menos se rieron. Te ganaste sus corazones! Aunque no ganamos premio, ganamos más con eso. Quizá tu venganza a esa experiencia era deshacerte de cualquier ropita que intentaba ponerte. Cuando hacía frío, te ponía un suéter azul precioso. Pensé que te gustaba! Hasta que llegué un día y descubrí que (no sé cómo le hiciste) te lo habías quitado y lo habías despedazado. Entendí que eso de estarte cubriendo no era lo tuyo. Nunca más te volví a poner ningún tipo de tela encima.

Fueron diez, casi once años de tu compañía. La realidad es que me acostumbré a ti. Sabía que al llegar me estarías esperando, que con tus ladridos avisarías que estaba en casa, incluso en las noches me echarías de cabeza con tus ladridos si llegaba muy tarde porque, aunque sabía que te emocionaba que llegara, no podías disimularlo! Detectabas perfecto cuando estaba triste: en días así no buscabas jugar conmigo, solo te echabas junto a mí, y te me recargabas. Era tu manera de decir "todo estará bien". Jamás te cansabas, siempre querías correr, dabas vueltas como loco tratando de perseguir algo, te echabas de repente y otra vez empezaban las vueltas, hasta que te daba sed, o hambre, o algo más llamaba tu atención. Hasta para bañarte eras noble. No armabas desorden, te dejabas enjabonar, enjuagar... claro, al final parecía que éramos nosotros los que nos habíamos bañado, y por más que te intentábamos secar... tú preferías secarte restregándote en la pared. Supongo que sentías más lindo. Pero sé que eras feliz. Aunque no estaba todo el tiempo contigo, y había días que llegaba tan agotada que no te veía... sé que sabías lo mucho que te quería. 

En tres días te me fuiste. Lo que empezó con una falta de apetito que yo le atribuía quizá al calor (o a las ganas de que te regalaran mejor una salchicha que tus croquetas) se volvió una serie de cosas que terminaron venciéndote muy rápido, y aunque me decían que no pasarías la noche, quería creer que podrías recuperarte, como aquellas veces en que te ponías un poquito malito y luego estabas como si nada. Pero esta vez no fue así. Lo presentí al cargarte por última vez. Ya no reaccionaste como cuando te cargaba. Quizá me perdí de tu despedida, o quizá tus ojitos me lo dijeron antes de que el doctor te llevara. Te dije muchas cosas, te di besos, te abracé fuerte aún con el temor de que te pudiera lastimar. 

Y decidiste irte el día de hoy. Dice tu doctor que no sufriste, y quiero quedarme con eso, aunque también hubiera querido haber estado junto a ti hasta el último momento. 

Espero haberte dado todo el amor que merecías. Espero hayas sentido todo el cariño que sentimos por ti, y espero sepas que dejas un hueco inmenso en nuestras vidas y en nuestros corazones. Estoy deshecha, pero agradecida de que no sufriste. Mi corazón se queda con tus huellitas intactas, aunque eso no haga que te extrañe menos. 

Gastón te echa de menos ya. No se atreve a bajar aún a tu casa. Se queda arriba, viendo... Quizá preguntándose por qué no has salido a correr con él, para morderle su oreja.

Buen viaje, Muffinito. Nos veremos pronto.


miércoles, 27 de abril de 2016

Lady, Lady....

Ah, mi Mexiquito que tanto quiero pero a veces me deja con los ojos desorbitados del impacto... que bueno, he de contarles que a veces me sorprendo mucho, a veces me percato de que ya nada me sorprende... pero esta vez, sí llegué al punto de decir: neta, no manchen (en otras palabras más fuertes, pero consideremos que esta lectura puede llegar a ojos que pueden asustarse, y no es el caso!)

El tema "de moda" estos días fue la "Lady 100 pesos", que a menos que vivas bajo una roca o de plano estés súper clavado en otras cosas, causó furor en redes sociales y en noticieros. Para los poquitos que no sepan de quién hablo, les cuento rapidito: una chavita bastante guapa, que iba manejando súper súper borracha es detenida, y quiere darle cien pesos al oficial para que la deje ir, haciendo escenitas de que "estoy bien wey", "no pasó nada", y demás cosas que a duras penas se entiende porque no podía ni hablar la criatura. Bueno. Hasta ahí, la idea de "chamaca irresponsable" se quedaba en la mesa, pensando que el tema no iría a parar a más.

Pero... no fue así. Hoy me encontré una publicación en donde la niña ya tiene página oficial de Facebook y hasta patrocinador, por el simple hecho de... pues de nada, de haber estado hasta el gorro de borracha y estar guapa. "Estás súper buena, te perdonamos todo", "Afrontaste la situación súper bien, mándame saludos por favor"  y otros comentarios más son de los poquitos que pude leer en la página... y nos perdemos de la realidad de todo esto: esta niña fue súper inconsciente y la neta que tuvo suerte al no matar o atropellar a alguien. Porque la historia completa fue esta: la chava súper borracha logró esquivar a una persona que llevaba a un bebé que cruzaba la calle y por eso chocó contra un coche, y queriendo darse a la fuga le pegó a otros dos más. Gracias a que uno de los conductores de esos vehículos dañados le cerró el paso la chava no pudo huir, porque tenía toda la intención de hacerlo. Esas son nuestras figuras públicas? esas son las personas que la gente sigue y de las que está pendiente? Por qué le aplaudimos estos actos? Por qué (y lo vuelvo a repetir) hacemos famosos a gente que no tiene nada que aportar, y los que realmente están haciendo algo pasan desapercibidos? Qué tan mal estamos para emocionarnos nada más porque la chava está linda? Y si no hubiera sido así? Si hubiera estado fea? Ahí sí iban a meterla a la cárcel? Iban a hacerle su página oficial? Iban a perdonarle todo?

Y no, realmente la niña no es culpable de la fama que está obteniendo. Quizá la niña sea una buena persona que tomó una muy mala decisión y que alguien tuvo el tino de grabar la situación... pero en serio? eso es lo que acapara las noticias? Eso es lo que llama la atención? Mejor hagamos viral a Mayela, que es una mexicana que está triunfando en grande en el ballet en Rusia, o a tantos y tantos atletas que ganan y ganan y ganan medallas en muchas partes del mundo y que a veces hacen malabares para pagarse sus pasajes para ir a las competencias, o a Olga que ganó medalla de oro en una olimpiada de Matemáticas en Europa, o a los chavos que ganaron el concurso en la NASA mezclando sus conocimientos de matemáticas y ciencias.

En serio, gente bonita... DEJEMOS DE ENGRANDECER A LA GENTE QUE COMETE ACTOS IDIOTAS!!!!! 

Nos leemos pronto :)



miércoles, 24 de febrero de 2016

Amor a primera vista


Ya pasaron cuatro meses. Hoy exactamente celebro y me emociono que ya hace 4 meses conocí el amor a primera vista. No había tenido chance de publicar esta entrada, pero... nunca es tarde, dicen por ahí. Tal cual me nació en ese instante, comparto mi sentir, el cual solo ha aumentado y le he sumado la experiencia de verla, cargarla, acariciarla, besarla, reír con ella (sí, la hice reír!), ser parte de su Bautizo, escucharla gritar, llorar, carcajearse, sentir cómo se duerme en mis brazos... y ser testigo sobre todo, de cómo sus papis hacen todo para hacer de este mundo algo mejor para ella. Y vaya que lo logran. Los admiro desde el fondo de mi corazón.
Feliz Mesiversario #4, mi reini hermosa :)

24 de octubre de 2015.
Hoy que desperté me di cuenta que tenía una llamada a las 12.15 am del celular de mi hermano. Enseguida y medio dormida busqué su número para marcarle, y me dio la noticia que ya hace muchos meses estaba esperando: mi sobrina ya había nacido!!! Decidió que la madrugada del sábado 24 de octubre era el momento ideal para venir al mundo, y así lo hizo!!!! Grité de la emoción, me puse más feliz de lo que ya estaba, pregunté los generales y sí, todo resultó perfecto, obviamente le pedí fotografías y todo lo que pudiera mandarme pero el pobre no tenía nada a la mano aún! Yo creo que entre la emoción y la conmoción de que ya venía obvio! que no iba a tener tiempo.

Un ratito después, por fin me mandó la foto de mi sobrina. Y fue ahí que conocí el amor a primera vista. Me enamoré de ella al instante de ver su foto: tan perfecta, tan risueña, tan grande, tan linda, tan llena de bendiciones para mi familia. Gritaba, lloraba, reía a carcajadas... Todos los sentimientos lindos que existen los sentí en ese momento, al ver la primera foto de mi sobrinita y la de mi hermano cargándola. No puedo con la emoción que siento. No puedo describir la felicidad que me causa  verla. Ya la amo intensamente. Ya quiero abrazarla y cargarla y decirle que ya llena mi mundo de sonrisas y de colores y de ilusiones y que hace el mundo más bonito en el instante de que llegó. Mi amor chiquito ha llegado.

Gracias a mi cuñada y a mi hermano por este regalote tan lindo, por esta sorpresa, por estos nueve meses de emociones cuyo final nos trajo a esta personita tan perfecta a quien solo quiero darle amor  y todo lo mejor del mundo.

Bienvenida al mundo, pequeña Dharmita. Te amo con todo mi corazón y cuento las horas para conocerte y abrazarte y darte todos los besos del mundo. Gracias por hacerme conocer el amor a primera vista!!! 






jueves, 24 de septiembre de 2015

De pasesitos y otras tonterías


Yo no soy mamá. Antes tenía un deseo incontrolable de serlo, pero ese deseo con el paso de los años se fue desvaneciendo un poco. Y no es que no me gusten los niños, sino todo lo contrario. Sencillamente no se ha dado, y no es algo que me perturbe ni me quite el sueño como podría imaginarse.

Pero sin ser mamá, debo confesarles que tengo terror de las cosas a las que en estos tiempos tan complicados los padres interesados y con intención de formar seres de bien tienen que enfrentarse. Neta que no la tienen nada fácil.

Desde hace días empezó a circular en la red un video llamado “El reto del pasesito”. Mi chismosa interior obviamente corrió a ver de qué se trataba dicho reto, recordando el “Ice Bucket Challenge” de hace algún tiempo. Lo que vi, me dejó sorprendida. Una niña de no más de quince años nominando a otras de sus amiguitas y amiguitos a hacer dicho reto, el cual consiste en darse un "pasón" de cocaína, grabándose en el momento y compartiéndolo en redes sociales.

Hasta dónde hemos llegado para que esto sea motivo de diversión? Por qué algo así es un video con tantas reproducciones y lo peor, con tantas imitaciones? Qué ha pasado o qué se ha descompuesto entre la sociedad para llegar a esta manera de llamar la atención? Será que los límites hacia los hijos de los padres modernos cambiaron? Será que no les dan la atención suficiente? Será que aunque tengan hijos, no está entre sus prioridades educarlos?

Tengo muchas amigas y amigos que son papás y me consta que han hecho un esfuerzo increíble para transmitirle los valores a sus peques, que son mano dura cuando deben serlo y con autoridad y amor los guían por el camino correcto. Soy testigo de que mis amigos más “antiguos” (porque no, jamás les diría viejos, eh!) hacen hasta lo imposible por darles la atención necesaria y no consentirlos de más en lo que piden, estableciendo límites y aprendiendo día a día el difícil oficio de ser padres.

Hace varios días, platicando con mi amiga Bere, me comentaba: “es que Martha, me llevo a los niños al parque o a algún área de juegos, y soy la única mamá. Todos los niños están con las niñeras, y las niñeras con el celular, y los niños haciendo travesuras sin que nadie les diga nada!”. Con qué atención crecerán esos niños? En qué situación ponen a los papás que sí se ocupan y preocupan por sus hijos para tener que prepararlos para vivir en un mundo con niños que no miden consecuencias, o peor aún, que no les importa porque piensan que no existen tales para los actos que realizan?

Muchos años después empiezo a entender el concepto de un cuento infantil: “Niños Perdidos”. Rescatémoslos. Que el papel de padres sea llevado de la mejor manera, por el bien de todos los que vienen. No olvidemos las acciones y los valores tan sencillos y tan simples que serán la diferencia en el futuro de estos pequeños.

En verdad, yo no soy nadie para dar consejos de este tipo. Pero hablen con sus hijos, conózcanlos, preocúpense por ellos, quiéranlos, abrácenlos, véanlos más que a su celular, repréndanlos cuando sea necesario, no solo los usen para la foto de Facebook para luego regresarlos a que alguien más los cuide... Sean papis presentes, para que se sientan niños queridos y felices, lo cual los convertirá en adultos responsables.

Nos leemos pronto!


martes, 21 de julio de 2015

En efecto, ganará?



Comienzo a pensar que las malas noticias ya no nos sorprenden. Que las tragedias las percibimos ya como algo normal. Como cosas que suceden y que ni modo, suceden. Y a lo que sigue.

En semanas pasadas escribía lo desencantada que estaba del mundo en general. De la situación tan irreal (a veces la siento así) que vivimos. De que aunque de verdad sé que hay muchas, muchas cosas por las cuales sonreír y agradecer y disfrutar y celebrar... La humanidad a veces me deja boquiabierta. Y de verdad que trato de no volverme tan gris y seguir tan colorida como mi tatuaje, pero... no siempre se logra.

La noticia sucedió hace ya un rato, y ya no está en los titulares, y comparada con otras más que desgraciadamente suceden cada día, no generó tanto revuelo como podría pensarse que pasaría. Un asilo de ancianos de Mexicali se incendió (intencionalmente) y murieron varios ancianitos. Quizá a mí se me hizo pasita el corazón porque, de inicio, no termino de entender el hecho en sí de la existencia de los asilos cuando lo utilizan para dejar a los abuelitos que no están solos. Que tienen familia, pues. Los abuelitos deben vivir sus últimos días rodeados de amor y de cariño de su gente. Así de simple. Pero bueno, ya me estoy desviando del tema. El punto, después de este pequeño desvío, es que esta noticia, a pesar de lo grave que era, pasó de largo y siguió su camino si fuera cualquier cosa. Como si no existiera gravedad y los culpables nunca pagarán por haber ocasionado algo así. Como si lo leyéramos y dijéramos: "ah, sí, no me extraña" y a lo que sigue. De plano ya nada nos extraña? ni siquiera noticias así? O de plano los titulares lo llenarán solamente noticias que vendan? Porque vaya, le siguen dando más cobertura a todo lo que el pendejazo de Donald Trump dice y sigue diciendo y todas las reacciones ante sus comentarios y ante sus ideotas (por favor! tomémoslo de quien viene!). Y bueno, considerando también que la noticia que no deja de dar vueltas por el internet, por la televisión, por el radio, por el periódico y por tooooodos lados es el escape del Chapo de la cárcel... pues nos estamos perdiendo de cosas realmente lindas como las medallas que los atletas mexicanos (con todo y Veracruz! yeiii!)  han ganado en los Juegos Panamericanos en Toronto y los mexicanos triunfando en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. 

Hace varias semanas el mundo se llenó de colores porque la Suprema Corte de Estados Unidos aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Logos, espacios, avatares, edificios, monumentos y personas se llenaron de color al celebrar dicha noticia, seguida del hash tag #LoveWins (el amor gana) y celebrando dicha determinación.

Es verdad que el "amor ha ganado"? Es una realidad a nuestro alrededor? Porque por muy bonito que se oiga y se lea y se vea... no creo ni por un segundo que el amor está ganando. Está dando batalla, y mucha, definitivamente! pero si el amor ganara, creo que tendríamos otro panorama totalmente distinto. O al menos estaríamos ya encaminados hacia algo, no? 

Dejemos que el amor gane. Y nos gane. Pero ya!

Nos leemos pronto! =)

martes, 23 de junio de 2015

Y aumentó su tamaño...

El domingo pasado celebramos el Día del Padre. Nuestro domingo no fue muy distinto de lo que cada semana hacemos, porque nuestras reuniones familiares son bastante seguido, el relajo que armamos cuando logramos coincidir es súper divertido y bueno, realmente no hicimos nada diferente a lo que acostumbramos a hacer (ok, lo único diferente fueron los regalos de mi papá, y lo aclaro porque si no, ya lo imagino el próximo domingo preguntando por sus regalitos también...)

Pero bueno, el chiste es que este año agregamos a una persona más para felicitar por ser Día del Padre. Hace unas semanas mi hermano nos compartió la noticia de que va a ser papá, y hace apenas un par de días supimos que quien viene en camino es una niña. Una bebecita que viene a aumentar la familia y a llenarla de más bendiciones y más alegrías y más felicidad.

Desde el momento que supe la noticia, creo que mi corazón aumentó de tamaño. La felicidad y la emoción que siento son completamente indescriptibles (cosa que a decir verdad me preocupa, porque si un día me convierto en mamá me voy a volver loca de la emoción y de la felicidad, neta) y la verdad es que no puedo esperar para conocerla, para abrazarla, para llenarla de besos y consentirla a más no poder.

Nadie te da un instructivo para ser mamá o papá. Mucho menos te dan uno para explicarte cómo hacerle para ser tía. Pero creo que el instinto te va llevando de la mano. Creo que el corazón y la cabeza te irán dictando las cosas que debes hacer para no regarla mucho. Y como yo afirmo que mi corazón está aumentando su tamaño, creo que me ayudará a hacer un buen papel por lo que me resta de vida.

A causa de esta noticia, me vinieron a la cabeza muchos flashazos de cuando mi hermano y yo éramos peques. Nos la pasábamos jugando, peleando, tramando travesuras, buscando formas de que mis papás repelaran y ganándonos regaños muy seguido por nuestras ocurrencias. Creo que aún no puedo creer que ese chamaquito chillón con el que viví muchas experiencias, tanto buenas como muy muy malas (bien que lo sabes, cabroncito!) haya sido portador de esta noticia que llenó de emociones (que insisto, aún no puedo explicar) mi corazón en crecimiento. Y creo que sabe perfecto que a la distancia, a él y a mi cuñada los tengo bien agarrados de la mano esperando con ansias el momento de conocer y tener en mis brazos a mi pequeña (no es cierto, creo que va a ser muy grande!) sobrina.

Te espero ansiosamente, bebecita de mi corazón!

Gracias por compartir este pedacito de emoción conmigo. Nos leemos pronto.



miércoles, 3 de junio de 2015

El rechazo a lo "no normal"

Cómo podemos definir algo como "normal"? Cuales son los parámetros en los que nos basamos para decir que una persona actúa con normalidad, hace cosas normales o vive su vida con normalidad?

La sociedad nos ha dado ciertos parámetros para comportarnos, para ser, estudiar, aficionarnos a ciertas cosas, rechazar otras más porque 'no van acorde a lo que las reglas dictan', y cuando alguien se atreve a ir en sentido contrario, o decide que debe haber algo más allá de lo que nos han inculcado y que hay que investigar de qué se trata... eres señalado, comentado, observado, marcado de cierta forma, y con el tiempo puedes volverte una referencia en pláticas o en ejemplo vivo de lo que no debe hacerse.

Recuerdo que cuando estaba en primaria tenía una amiga cuyos papás estaban divorciados, y que sus hermanos eran en realidad, medios hermanos. Obvio, yo a esa edad no entendía más allá ni veía nada más que la niña en cuestión era mi amiga y la quería mucho. Pero haciendo un recuento, y yo estudiando en escuela de monjas, pues sí, me tocó escuchar varias veces que se referían a ella como "la de papás divorciados". Porque obvio! cómo se te ocurre atreverte a divorciarte si se supone que te casaste para siempre?

O como me sucede con mis tatuajes en ocasiones. He captado miradas (sobre todo de personas mayores) y he recibido comentarios negativos respecto a mi decisión de hacerlo. Por qué motivo? "porque dañas a tu cuerpo", porque "son marcas del diablo" (lo juro, un señor me lo mencionó) o "solo los prisioneros traen exhibiendo esas cosas" (neta, me juran? a estas alturas?) por Dios.

O mi amarga experiencia con un doctor ya bastante mayor cuando fui a donar sangre, que empezó a cuestionarme por qué a mi edad no estaba casada, me reclamaba que no era posible que no tuviera hijos todavía, que eso era egoísmo de mi parte, que qué estaba esperando, que estaba desperdiciando mi vida... bueno!!! un discurso que conforme yo iba escuchando no sabía si carcajearme de que no podía creerlo, o levantarme e irme, o la neta, mandar a la chingada al viejito. Qué le pasa? Pero bueno, ya lo cuento como anécdota y me da risa.

O una persona que se enamora de alguien mucho más grande. O una mujer de más de 30 años que no se ha casado y no tiene intenciones de hacerlo a corto plazo. O conocer por internet a personas (que créanme, ahorita ya es lo más normal del mundo pero cuando esto del internet era el boom!, era sacrilegio que decidieras atreverte a hacer algo así). O una pareja que decide no casarse. O peor aún! Una pareja que deciden no tener hijos! Por qué? porque las reglas sociales nos han dictado un serial de comportamientos que poco a poco se han ido, digamos, vuelto más flexibles (o nosotros nos hemos rebelado?) y ya no son de observancia obligatoria para todos. Pero no, no creo que sea por rebeldía. Sino porque sencillamente no les da la gana seguir un camino que no les llena. O que no los convence. O que los convence aunque a nadie más le parezca correcto. 

Vivimos en un mundo en donde (dependiendo del lugar donde estés también) atreverte a hacer algo diferente, o hacer algo que desafía las reglas convencionales puede ocasionar un caos. O puede volverse tema de conversación durante mucho tiempo.  Y justamente este ejemplo lo tuvimos frente a nosotros esta semana, en el ámbito artístico. Bueno, digámoslo así.

Quien acaparó totalmente la atención en estos días (y cualquiera que esté conectado a internet, tenga redes sociales, vea la tele o incluso escuche el radio se dio por enterado) fue el ex-atleta antes conocido como Bruce Jenner (que en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976 ganó medalla de oro en el la prueba de Decatlón), quien desde hace varios meses nos dio la noticia de que quería transformarse, que no se sentía cómodo con quien era... y el resultado de todo ese proceso y de enfrentarse al mundo fue la portada de la revista Vanity Fair, (si quieres ver la nota al respecto, da click aquí), en donde aparece su fotografía con la frase "Call me Caitlyn" (Llámame Caitlyn), dejando a Bruce atrás. Para mí, fue impresionante. El súper cambiazo que Caitlyn dio y el valor (porque sí, para esto se necesita un valor que no cualquier persona tiene) que debió tener para mostrarse al mundo tal cual se siente feliz y cómoda, es de admirarse. Y miren que de verdad yo alucino al clan Kardashian pero es imposible no haber tenido algún tipo de contacto con noticias respecto a ellos y sus vidas... pero quien durante muchos años fue padrastro de estas chicas, a mi gusto, nos mostró un gran acto de valentía. Por qué? porque se fue contra toda regla, contra todo convencionalismo, no se quedó callado al no sentirse cómodo y buscó la forma de hacerlo, así como muchas personas buscan encontrar lo que los haga felices (estudiar algo y que todo mundo te asegure que vas a morirte de hambre y que debes estudiar mejor otra cosa, elegir a una persona como tu pareja que a nadie le parece adecuado para ti pero que tu corazón y tu mente te gritan lo contrario, irte a vivir a otro lado y dejar a tu familia atrás cuando muchos te dicen que te arriesgas demasiado y que vas a ser infeliz al sentirte solo...) porque simplemente decidieron un buen día, escuchar su propia voz y hacerle saber al mundo que así lo decidieron.
Y esa, es la gente que necesitamos alrededor.

Así que, al final del día, el chiste es ser tú. Defender tu persona con todas las creencias, ideas, razones, motivos, decisiones y demás cosas que te hacen ser quien eres, y no dejarte cambiar porque "no es lo correcto" o "no es normal". 

Nos leemos pronto! :)






martes, 19 de mayo de 2015

En este mundo vivimos...?



Me decidí a dejar de ver noticias. Sobre todo en esta época de campañas electorales donde, quieras o no, te atiborran y te llenan de publicidad que no sirve absolutamente para nada. Y si a eso le sumamos que la mayoría de las noticias no son buenas, pues con más razón.

Pero no pude evitar leer una nota hace un par de días que realmente me aterró. De esas notas que no sabes si lo que estás leyendo es la sinopsis una película de terror, o el guión de una serie nueva en donde una mente muy extraña tuvo ocurrencias por demás bizarras que tuvo a bien plasmar para generar controversia. Pero no. La noticia fue de un hecho real que ocurrió en Chihuahua, en donde un grupo de niños entre 12 y 15 años jugaron a "secuestrar" (de verdad, de dónde caramba sacan esa idea como para juego!?!?!?) a un niñito de 6 años a quien golpearon, lastimaron, amarraron y al final mataron, acción que quiso ser "escondida" por ellos pero que al final, se descubrió.

Me conmociona de verdad el mundo en donde estamos viviendo. Qué pasa con las familias? Qué pasa con la sociedad? Qué pasa con los valores? Qué es lo que ha hecho que el camino se pierda de semejante forma? Qué tan enfermas están las mentes de las personas que viven en este mundo?

Se exige justicia. Pero cómo se hace justicia ante un caso así? Qué es lo que hay que hacer para que sea considere que "se hizo justicia"? Qué monstruo hemos alimentado para enfrentarnos con situaciones de este tipo?

Obvio que por la edad no pueden juzgarlos... pero a poco (y aunque Derechos Humanos se me venga encima, es mi particular punto de vista) aplica tener consideración por la edad hacia personas que actúan de esa forma? Por supuesto que no. Qué tendrán en su cabeza? Qué pasa con su mente? Son asesinos finalmente. Y muy crueles. Y que merecen ser tratados y juzgados como eso. Y de paso a los papás. De verdad que es una situación que me apachurra el corazón, que me hace preguntarme si esto es lo peor de lo que podré enterarme... y con toda la tristeza me respondo a mí misma que no será así. 

Culpables? Quizá los papás. Quizá las compañías. Quizá Facebook. Quizá las redes sociales en general. Quizá las noticias. Quizá la televisión. Quizá el internet. Quizá la mala educación. Quizá alguna mala influencia. Quizá las películas. Quizá el crimen organizado. Quizá... quizá... Y lo que es peor... que lo más probable es que nunca lo sepamos con certeza. Y que un evento así no nos asuste. Ni nos haga reaccionar para tomar acción. Probablemente no ante el caso. Pero sí en nuestro entorno. En nuestra responsabilidad como seres humanos. Como padres, quienes lo son. No es cualquier cosa. Es una tarea súper complicada que, de no llevarla a cabo bien... bueno, ya podemos lamentablemente ver las consecuencias :(

Nos leemos pronto, espero que con mejores noticias y un mejor panorama.

lunes, 20 de abril de 2015

Pandatón 2015

Quien me conoce, sabe que me gusta mucho correr. Que inscribirse a competencias la neta es un gasto que al momento no sientes, pero cuando las carreras se acumulan o cuando empiezas a hacer cuentas... te das cuenta que es una buena lana la que se va, y por eso es molesto cuando no se cumplen con las expectativas. Pero cuando estas carreras van encaminadas a una buena causa (cual sea), neta no te duele hacer el "gasto" porque sabes que estás ayudando a alguien, y que de una pequeñísima forma estás echándole la mano a alguna o muchas personas que, aunque ni siquiera conozcas, te da una sensación bastante gratificante. 

Ayer, navegando por Twitter me topé con el Pandatón 2015. De entrada, el nombre me encantó. Su logo también. Y me dio curiosidad. Y me puse a investigar al respecto. Me topé con la historia de Lalo, alguien a quien no conozco pero que llamó mi atención desde que empezó a contar su historia, hace ya casi dos años. Una historia de un individuo que un buen día descubre que tiene cáncer en el colon con metástasis en el hígado (una chingadera, la neta) pero que, en lugar de tirarse a llorar y darse por vencido, decidió enfrentar y luchar y decirle al cáncer (que él llama "piscis" porque dice que se oye mejor) que con la pena, pero tiene que desalojar su cuerpo y que pretende utilizar todos los recursos necesarios para que así sea. Obviamente no ha sido un viaje sencillo, pero por su manera de describirlo pareciera que así lo fue. Le pone nombres muy divertidos a los tratamientos y a las células cancerígenas y finalmente pudo cantar victoria, pero no se quiso quedar así nada más. (Neta que cuando tengan chance échense el chisme de su historia. En un rato quedarán enganchados en sus posts, se sentirán identificados con Panda, con Pachy, con Dany, con todo su Escuadrón de Sanación, con Jedis y Tiburones ayudando a sanar su cuerpo, con los elíxires de sanación y demás palabras ingeniosas que de una u otra forma te hacen parte de su historia... si quieren leer todo completito, échense el chisme aquí merito). 

Entonces, derivado de esta experiencia decide que lo que quiere hacer es ayudar. Contar su historia, además de enseñar lo que sabe y de una u otra forma, dejar su huellita de panda bien marcada en este mundo, y ayudar a fundaciones con programas contra el cáncer. Y así es como surge el Pandatón 2015, que lo que recaude se irá directito específicamente a dos programas: "Aquí nadie se rinde" y "Amor por ti".

En qué consiste? en que te inscribas en una carrera en el Distrito Federal, y tú decidas cuántos kilómetros quieres correr durante dos horas y media. Puede ser uno, cinco, diez, veinte. cuarenta. Pero lo chingón es esto: si no corres, también puedes ayudar, apadrinando los kilómetros que tú quieras de los corredores inscritos. Cada kilómetro cuesta $100 y no hay límite de apoyo. La idea me ha encantado. La historia me ha conmovido, y aunque no tengo el gusto de conocer a Lalo, me atrevo a compartirles una mini partecita de su historia para que, en la medida de las posibilidades de cada uno, apoyemos. 

Les pediría que apadrinaran mis kilómetros, pero por fechas y logística me es imposible correrla (y lo lamento mucho), pero hay muchísimos corredores inscritos, esperando ser apadrinados y muchos lugares para corredores esperando ser ocupados. 

Para saber más de todo este evento, checa www.pandaton.mx en donde todas las dudas que puedas tener seguro quedan resueltas y quizá te empuje un poquito para terminar de decidirte a apoyar esta causa. Además de que las playeras del evento y las medallas están poca madre!!! 

Anímense a darse una vuelta por los links que les dejé... y no dejemos de creer que la actitud y la manera de enfrentar las situaciones de la vida son las que definen cómo será el desenlace.

Nos leemos pronto :)




miércoles, 15 de abril de 2015

Aprender a disfrutar.

La realidad es así... Cuando éramos peques, casi todos moríamos de ganas por ser mayores y hacer todas esas cosas que veíamos a los grandes hacer y con eso sentirnos dueños de nuestros mundos, sin nadie que nos mandara a hacer los deberes, sin rendirle cuentas a ninguna persona, comprándote lo que se te dé la gana, en fin!

Conforme vamos creciendo y nos volvemos adultos, vemos a los niños y añoramos ese tiempo por mil motivos. Antes no había preocupaciones en nuestra cabeza, disfrutábamos más la vida, éramos inocentes, comíamos lo que queríamos sin remordimiento alguno,  no conocíamos eso de la quincena o de trabajar o pago de impuestos, en fin! Y claro, sentimos que no disfrutamos de nuestra niñez al cien por estar preocupados en crecer... aunque la mayoría de las veces no es así, eh? muchos tuvimos una infancia súper feliz y aunque nuestra mente de repente soñaba con ser mayores o nos poníamos los zapatos y la ropa de nuestros papás o jugábamos a tener un oficio (yo me ponía enfrente del espejo y según daba noticias, y claro que tenía mi escritorio armado con un teclado, lapicitos, libretitas... aunque ni al caso con lo que terminé haciendo!), la realidad es que ni sentimos el paso del tiempo, ni nos deteníamos a quejarnos de nuestra edad. 

Pero pareciera que fuimos hechos para no disfrutar el presente que vivimos. Nos la vivimos preocupados por cosas que ya pasaron y que no acabamos de entender que ya no tienen arreglo por más que ocupen lugar en tu cabeza, nos cuestionamos cosas que ni siquiera han sucedido pero que si suceden pueden repercutir un poco en nosotros (y si no suceden, también) y al final, estamos medio ausentes del presente. Y esta situación se repite en todos. Sin distinción. Pareciera que cuando nacimos nos insertaron un chip en la cabeza para vivir preocupados por situaciones inexistentes, por situaciones vividas... y que nos hacen no disfrutar lo que estamos viviendo.

Tratemos de deshacernos de ese chip, y vivir! Sé que suena a súper cliché y súper trillado... pero cuántos no andan solo viendo pasar el día a día sin darse cuenta que, sencillamente abrir los ojos cada mañana es motivo suficiente para sonreír y echarle todas las ganas del mundo a tu día? A pesar del tráfico, del trabajo, del jefe, del compañero de trabajo que te complica un poco la existencia, del gandalla? Digo, los días perfectos no existen, obvio que tenemos nuestros días malos, nuestras experiencias no tan gratas, nuestro ratito de Pitufo Gruñón... pero al final, decidamos que solo sea eso: un ratito! ;) 

Nos leemos pronto!


lunes, 5 de enero de 2015

Qué tal si...?




El 2015 llegó con noticias nuevas y golpes de sorpresa totalmente inesperados. Y derivado de esas sorpresas me volví a percatar que somos resultado de decisiones que tomamos, para bien o para mal.

Reconozco que he tomado muy buenas y muy, muy malas decisiones a lo largo de mi existencia y que he tenido que aprender a vivir con las consecuencias de ellas. Y una de esas consecuencias de las que les platico me lleva a la terrible pregunta que de repente te haces respecto a eso mismo: "Qué tal si...?" Qué tal si hubiera pensado mejor las cosas? Qué tal si me hubiera quedado con él? Qué tal si hubiera dicho lo que pensaba? Qué tal si me hubiera callado y esperado a que las cosas siguieran su curso? Qué tal si no hubiera aceptado este trabajo? Qué tal si hubiera aceptado su propuesta? Qué tal si lo hubiera perdonado? Qué tal si no hubiera hecho caso a lo que me dijeron? Qué tal si no hubiera aceptado el nuevo puesto? Qué tal si...?

Creo que todos tenemos nuestros pequeños demonios guardados. Yo aprendí a convivir con los míos, porque sería muy iluso decir que los combatí y los vencí, porque no es sencillo. O quizá en el fondo no quiero combatirlos ni eliminarlos por completo porque al final son pequeños recordatorios de lo que en algún momento hice, viví, disfruté y sentí y que me hacen quien soy el día de hoy.

Yo tengo un "Qué tal si.."? en mi vida que creo me "atormentará" (no sé si precisamente es sea la palabra, porque no es que me la viva atormentada y tristeando por los rincones pero cuando me clavo a pensar en eso, es cuando los sentimientos extraños fluyen y me ganan) durante toda mi vida. No trato de pensar mucho en ello, pero retomando a las sorpresas y noticias de inicio de año que tuvieron que ver con ello, detonó totalmente el feeling de ese "tormento" (y lo vuelvo a encomillar porque no es precisamente eso pero es para que haya una idea...) y me dejó pensando muchas cosas. Me dio gusto. Me dio tristeza. Me sacó lágrimas. Me hizo gritar. Me hizo cuestionar. Me hizo recordar. Me hizo perder un poquito el rumbo. Me hizo pensar con muchísima más fuerza el "Qué tal si...?". 

Y al final, creo que el chiste de la vida es eso. Las decisiones que tomas y las consecuencias que enfrentas forman tu carácter, tu persona, tus perspectivas, tus vivencias, tus metas y todo lo que conlleva tu existencia en este mundo. Y lo que nos toca vivir es por algo, lo entendamos al cien por ciento o no.

O quizá no es así del todo... pero necesitas convencerte de que tus decisiones fueron las acertadas en ese momento y por un motivo lo suficientemente fuerte para sencillamente, poder seguir adelante.

Nos leemos pronto!

lunes, 29 de diciembre de 2014

Cerrando El Año

En Twitter hubo un HT que fue tendencia que se llamó "Resume tu año en tres palabras". Difícil, verdad? Cómo englobas en tres palabritas lo que has vivido durante trescientos sesenta y cinco días? Cómo puedes hacer un compendio de todo lo que te ha tocado pasar? Pero me aventé... y pude resumir el mío con tres palabras: Sorpresas y Coincidencias. Así de simple, así de complejo. El año vino y se fue, literal, volando, dejando muchas cosas a su paso. Buenas experiencias y malas experiencias. Y las malas no fueron tan terribles, hasta eso. Pero creo que he aprendido y la persona que inició el año no es la misma que quien lo está terminando. 

Laboralmente hablando, agarré la rienda de una responsabilidad grande que creo se ha ido llevando por buen camino. Me reencontré con personas importantes en mi vida con quien tenía rato que no había podido coincidir. Me armé de valor y coraje para decirle adiós a otras cuantas que no me hacían bien, pero no me daba cuenta. Asistí a más velorios de los que hubiera querido. Visité el hospital en varias ocasiones. Me volví a tatuar (y no, mamá, no es el último!). Viajé para correr y para visitar amigos. Fui al teatro. Fui a bodas. Obtuve más medallas que el año pasado. Conocí gente importante y valiosa que comparte conmigo intereses y aficiones en común. Terminé una relación pero gané un amigo más de por vida. Me esguincé el tobillo, lo cual me hizo conocer el dolor, la frustración y me impulsó a no rendirme. Conocí nuevos lugares. Fui a conciertos. Gasté menos en películas, pero más en ropa para correr. Rompí mis propios límites. Me impuse nuevos retos. Hice nuevos amigos (sí, a estas alturas el partido aún es posible hacerlo!) aumentando así a mi familia "no sanguínea". Leí menos libros, pero no dejé el hábito. Conservé a mis amistades y afiancé mis relaciones con ellos. Abracé más. Creo haber reído mucho más. Aprendí a tolerar más. Descubrí la otra "cara de la moneda" en varias personas lo cual fue decepcionante, pero al final fue para mi bien. Continué horneando delicias para obtener sonrisas a cambio. 

Y resumiendo... cierro un muy buen año. Y espero con ansias el que sigue. No puedo esperar a que inicie! 

Espero su año haya sido también espectacular, y se olviden (como ya les he dicho anteriormente) de hacer una lista de propósitos. Sencillamente, busquen mejorar su vida, en todos los aspectos posibles. Solo así valdrá la pena que el calendario pase a velocidad impresionante y podamos cerrarlo satisfechos. 

Feliz despedida e inicio de año! :)



miércoles, 3 de diciembre de 2014

1, 2, 3... Desencantada!





Me siento en la necesidad de contarles lo que pasa por mi cabeza porque creo que si no lo hago voy a terminar explotando en algún momento. La verdad es que ya tiene varios días que me siento desencantada y desencajada de casi todo. De lo que sucede en el país, de la actitud de mucha gente, de noticias… Y bueno, lo que remató e hizo que quisiera sencillamente expresar lo que traigo fue ni más ni menos que la muerte de Chespirito.

No, mis queridos chavitines… No vengo a dar una cátedra de la vida y obra de don Roberto Gómez Bolaños, ni mucho menos… la verdad, es que realmente estaba impactada. Y no, no tanto por su deceso (que dicho sea de paso, a mí me dio tristeza porque quien me conoce sabe que soy fan de su trabajo, las obras de teatro que pude ver, algunas películas y sus libros) aunque estoy convencida de que a mucha gente le hizo sentir “alguito”  enterarse de esa noticia… lo que me ha dejado y me sigue dejando impactada es el nivel de odio y desprecio que se estuvo manejando hacia su persona y sus personajes. La manera en que han degradado el trabajo de una persona que durante muchísimos años (y hasta la fecha) ha hecho reír a más de uno y en muchísimos países con un humor cien por ciento sano, justificando que gracias a eso somos unos ignorantes,  unos conformistas y que nos callan con una torta de jamón… en serio, gente? Llegar a culpar a un programa? un PROGRAMA!!!! que veíamos de pequeños? O ustedes qué veían en la tele cuando estaban chiquitos? Pero eso sí, cuidadito! y se te ocurre hacer el mínimo comentario favorable a su persona… casi que por tu culpa la situación del país está así y eres un inconsciente y un pinche conformista y te dejas manipular por el gobierno. De verdad, en qué momento el deceso de alguien se vuelve algo así? Y ojo, muy independiente del circo que hagan o dejen de hacer por eso lo cual, personalmente no me parece; la realidad de las cosas es que a raíz de eso y de la manera de agredir las posturas (que al final cada quién tiene derecho a pensar lo que quiera, pero de eso a mentarle la madre a alguien que no piensa lo que tú?) me pega muy fuerte la idea en la cabeza de que pareciera que es tanto el odio que nos tenemos unos y otros, que nuestro fin es acabar con nosotros mismos mutuamente.

México pareciera que es una gigantísima cubeta de cangrejos que no perdona el éxito del vecino. Que hagas o no hagas las cosas está mal, porque algún motivo se va a encontrar para criticar y para decir cosas, la mayoría de las veces, sin fundamento alguno. Dicen que las redes sociales pueden ayudar a unirnos y a buscar el fin común… pero será que lo que está en internet es realmente el reflejo de la opinión pública? Porque las redes sociales parecieran que están llenas de genios incomprendidos: en Facebook puedes toparte con intelectuales que desde un sillón buscan llamar a una revolución y Twitter es la plataforma desde donde miles de ingeniosos (y anónimos, por supuesto) se dedican en su mayoría a perder el tiempo, a agredir y crear polémica de una manera extraña. Que aclaro: hay muchísima gente que da opinión con contenido, que admiro, que agradezco habérmelos topado… pero hay otros que me pregunto de dónde fue que salieron. Será entonces que estas redes sociales reflejan lo que la mayoría de la gente opina? Me cuesta creerlo… y a juzgar por lo visto, quizá tenemos que aceptar que las redes sociales hacen mucho ruido, pero no más. O que finalmente son  solo un desahogo inútil y hasta ahí.

Pongamos otro ejemplo: la detención hace unos días de Sandino Bucio. Primero la queja generalizada y la indignación de la detención, y cómo se lo llevaron, y cómo lo golpearon y le dijeron de cosas. Yo incluida, porque no me da la pinche gana vivir en un país donde de un Chevy sin ningún tipo de escudo oficial se bajan unos tipos sin uniforme para agarrarme, llevarme detenida y de paso decirme en el inter que me van a desaparecer, violar, torturar y demás si no le bajo a mi desmadrito… dicen que gracias a las redes sociales lo liberaron y pudo reunirse con su familia. Bien. Pero en las mismas redes sociales, horas o días más tarde, empiezan a circular fotos del mismo Sandino con el rostro medio cubierto, participando en los desmanes en la marcha del 20 de noviembre, del incendio a la puerta de Palacio Nacional… y todo se da la vuelta. “Bien merecido se lo tiene, miren a su pendejito que están defendiendo, etc.” Y lo reitero, porque no conozco la historia completa: si es culpable de destruir propiedad ajena, por supuesto merece un castigo. Pero no de la forma como lo hicieron, ni de chiste. Entonces? Estamos o no estamos? Creemos en lo que circula en los medios de comunicación y en las redes sociales? Qué tanta es la certeza? Dependemos de lo que se vaya descubriendo en redes sociales o en algún medio de comunicación para definir posturas? Porque si es así, creo que nos quedaremos esperando a tomar una decisión y sostenerla.

Y sobre ese mismo incidente, la pregunta que también ronda por mi cabeza: si había tanta gente grabando la detención, por qué no hicieron montón para defenderlo? Desde que la gente tiene teléfonos celulares en vez de manos (y es real, no me dejarán mentir) ha iniciado una de las situaciones más torpes e inútiles de la historia: la bilis derramada en redes sociales y la baba derramada en el mundo real. Como dicen, a tuitazos no cambiaremos al mundo. Pero con acciones sí. Yo sé, iban armados creo esos tipos, pero… no la unión hace la fuerza? No debemos unirnos como pueblo, no solo marchando, sino actuando? No sé, me sigue desencantando mucho la situación. Y esto me lleva a otro punto: las marchas. Yo no voy en contra de que la gente alce la voz y muestre descontento y cuestione y exija, de hecho es nuestra obligación como ciudadanos, pero cada vez que hay una marcha, siempre, siempre hay gente que le da en la madre a los negocios, destruye, incendia, deja basura, grafittea… y qué positivo se ha logrado? Qué avances ha habido? Será esa la solución? O será que de plano no tenemos otra opción y el hostigamiento que sentimos solo así puede canalizarse? Qué triste, no? Por qué llegamos hasta aquí? O ya estábamos en este lugar desde hace mucho y apenas estamos abriendo los ojos? Qué nos está pasando?

Hace unos días me tocó otro detalle: fue la Clausura de los Juegos Centroamericanos aquí en Veracruz. Los atletas al entrar al estadio junto con toda su delegación estaban felices, grabando todo, grabando las luces, los aplausos… vaya! Un ambiente bonito, emocionante. A la entrada del estadio repartieron aplaudidores, que dentro tenían un foquito que al moverlo se accionaba y los iluminaba bien padre, y se veía padrísimo que la gente al ritmo de varias canciones los utilizara, de verdad se veía bien bonito el estadio. Qué pasó enseguida? Muchas personas empezaron a romperlos y a sacar el foquito de los aplaudidores para aventarlos a la cancha. Y peor, aventárselos a la gente que estaba ahí trabajando. De veras… qué necesidad? Por qué somos así? Hace poquito me topé con un escrito donde dicen que “el cambio no está en uno mismo”… en serio? Pues si el cambio no está en nosotros, tiremos basura, no? a fin que es obligación del gobierno mandar a los barrenderos. Si el cambio no empieza en uno, pues dejemos de pagar impuestos, porque el gobierno tiene la obligación de mantenernos. Si el cambio no está en mí, pues voy a manejar como me dé la gana, estacionándome en tercera y cuarta fila, y sacaré a pasear a mis perros sin levantar sus gracias, ni respetaré a mi vecino… total! Dicen que el cambio no está en mí y segurito que no debe tardar en llegar un mesías a cambiar el universo…

Así queremos un mejor país? Así queremos un México decente? El respeto pareciera que va perdiéndose un poquito cada vez, el entorno pareciera valernos gorro, y pareciera que está súper mal no pensar como los demás, o tener otra opinión... no estar de acuerdo en algo te convierte en “malo”, en “odiado”, en “ignorante”… y así pues cómo?


Luego nos preguntamos por qué las cosas van como van…